MONITOREO CON CÁMARAS DE FOTOTRAMPEO EN EL PACÍFICO VALLECAUCANO
CINCO ESPECIES DE FELINOS SILVESTRES FUERON REGISTRADAS EN BUENAVENTURA GRACIAS A LA RED OTUS DE CÁMARAS TRAMPA

Jaguar, puma, ocelote, tigrillo y jaguarundí fueron captados por cámaras trampa instaladas en ecosistemas estratégicos de Buenaventura. El monitoreo, liderado por la CVC en el marco de la Red OTUS en compañía de los Consejos Comunitarios locales, evidencia la riqueza biológica del Pacífico vallecaucano y fortalece los procesos de conservación en el territorio.
B-121 Buenaventura, 21 de mayo de 2025
En Buenaventura, las cámaras trampa de la Red OTUS lograron algo magnífico: registrar en un mismo territorio cinco de las siete especies de felinos silvestres de Colombia. Jaguar, puma, ocelote, tigrillo y jaguarundí quedaron capturados en fotografía en la selva tropical húmeda, el manglar y las áreas protegidas del Pacífico vallecaucano. El hallazgo fue posible gracias al trabajo conjunto entre el equipo técnico de la CVC y los consejos comunitarios de comunidades negras que habitan y cuidan ese territorio.
“Las cámaras de fototrampeo nos permiten monitorear la fauna presente en la zona, hacerle seguimiento e incluso llegar a identificar e individualizar grandes carnívoros como el jaguar y el puma, estos hallazgos nos motivan a seguir impulsando distintas estrategias de conservación y coexistencia”, comenta Marco Antonio Suárez Gutiérez, director general de la CVC.
Llegar hasta esos rincones de la selva no es tarea sencilla. El equipo recorre territorios de difícil acceso para instalar cada cámara en el punto exacto donde la fauna transita. Y cuando regresan, comienza otra labor igual de exigente: revisar más de diez mil fotografías, una a una, para identificar cada especie registrada.
“Las fotografías que, en este caso, revelaron cinco especies distintas de felinos: el jaguar (Panthera onca), el felino más grande de América y especie en peligro de extinción; el puma (Puma concolor), el de mayor distribución en el continente; el ocelote (Leopardus pardalis), cazador nocturno y experto trepador; el tigrillo o margay (Leopardus wiedii), uno de los más pequeños y amenazado por el tráfico ilegal de faun; y el jaguarundí (Herpailurus yagouaroundi), el menos conocido de los cinco, de pelaje uniforme y hábitos diurnos”, explica Anthony Mauricio Bernal, zootecnista del equipo técnico de la CVC DAR Pacífico de la CVC.
Pero la Red OTUS no opera en solitario. Su fortaleza es, precisamente, su naturaleza colectiva: funcionarios que trabajan junto a quienes conocen el territorio desde adentro. “Lo que hace especial esta iniciativa es que trabajamos de manera conjunta con las comunidades asentadas en el territorio: los consejos comunitarios de comunidades negras y las asociaciones comprometidas con el cuidado del medio ambiente”, destaca David Otero, biólogo de la CVC.
Esta vez, cuatro consejos comunitarios de comunidades negras son parte de este esfuerzo colectivo: Chucheros, Bazán-Bocana, La Plata Bahía Málaga, y Córdoba, San Cipriano y Santa Helena. Para estas comunidades, las imágenes no solo representan un hallazgo científico: son un espejo que devuelve la riqueza de lo que existe en su propio territorio.
“Gracias a las cámaras nos estamos dando cuenta de todo lo que hay y eso nos obliga a protegerlo. Además, es algo que podemos mostrarle a nuestros visitantes y turistas. Nos ha puesto a pensar en serio sobre la fauna que tenemos y la responsabilidad de cuidarla”, dice Yamile Caicedo Arboleda, vicepresidenta del Consejo Comunitario Bazán-Bocana.
La conciencia que nació al ver las fotografías se convirtió en acción. En San Cipriano, los guardabosques sienten con renovada convicción el peso y el honor de su labor. “Es muy gratificante trabajar en conjunto con la CVC y la fundación. Aquí siempre hemos sentido el compromiso de cuidar y conservar la naturaleza”, dice Uberney Sinisterra Mosquera, guardabosque de la Reserva San Cipriano.
El registro en Buenaventura cobra aún mayor dimensión si se considera el momento que vive la investigación sobre felinos en el país. A finales de 2024, científicos documentaron por primera vez en Colombia la séptima especie: el gato de pajonales (Leopardus garleppi), hallado en el sur del país, en territorio fronterizo con Ecuador. El registro, reconocido por la revista científica indexada Mammalogy Notes, actualiza el conocimiento sobre la diversidad felina colombiana y obliga a corregir la cifra que durante años circuló en publicaciones y aulas: Colombia no tiene seis especies de felinos silvestres, tiene siete.
Cinco especies en un mismo territorio no es un dato menor. Es la señal de que ese ecosistema todavía funciona, de que la cadena está intacta. Y detrás de esa integridad hay nombres concretos: los de las comunidades que, a través del trabajo de educación ambiental y conciencia que ha impulsado la CVC, están aprendiendo a reconocer lo que tienen y a cuidarlo.
Redactó: Danna Rachelt Asprilla Mosquera – Comunicaciones CVC
Revisó: Wilson García – Comunicaciones CVC
